Prueba cardiopulmonar

¿Qué es?

Las pruebas cardiopulmonares miden, en relación con el esfuerzo, el consumo de oxígeno y el umbral anaeróbico (valores que suelen estar reducidos en pacientes con enfermedades cardiovasculares importantes). Estas pruebas evalúan la situación cardiopulmonar y ayudan a descartar otras causas agravantes. También pueden sustituirse por el test de los seis minutos de marcha, una prueba sencilla que mide la longitud máxima caminada en un periodo de seis minutos.

¿Cuándo está indicado este examen?

La prueba cardiopulmonar es un complemento de la prueba de esfuerzo normal, es decir, del llamado electrocardiograma de ejercicio. Proporciona una imagen global del estado fisiológico del paciente. Sin embargo, esta prueba supera a la tradicional prueba de esfuerzo porque, mientras que con esta última es posible comprobar el comportamiento electrocardiográfico del paciente en situación de estrés, con la prueba cardiopulmonar se puede evaluar también el aspecto metabólico. Esta prueba se utiliza principalmente en casos de pacientes cardíacos y/o bronconeumáticos. En concreto, se dirige a tres tipos de pacientes. El primer tipo se refiere a los pacientes con cardiopatía isquémica en los que es necesario comprobar la reserva coronaria. Por ejemplo, los pacientes que se han sometido a una cirugía de bypass coronario, para los que la evaluación de la prueba sirve para comprobar si hay isquemia de esfuerzo residual. El otro tipo se refiere al paciente cardíaco y/o con bronquitis crónica que se somete a un programa de rehabilitación. Por último, se dirige a pacientes con insuficiencia cardíaca crónica más o menos grave. De hecho, actualmente se considera una prueba fundamental en la evaluación de pacientes cardíacos para ser candidatos a un trasplante cardíaco.

¿Cómo se realiza?

El equipo consta de un ergómetro, un electrocardiógrafo equipado con las 12 derivaciones estándar, un neumotacógrafo (utilizado para medir la ventilación pulmonar) combinado con un analizador de gases (oxígeno y dióxido de carbono), todo ello controlado por un software. El paciente se conecta a este equipo mediante una boquilla equipada con un detector de respiración. Este instrumento transmite, analizando respiración a respiración, la tendencia del consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono. El equipo permite construir un gráfico consistente en una serie de curvas que ilustran el metabolismo de la persona.

Contraindicaciones

No existen contraindicaciones reales, salvo la incapacidad del paciente para realizar el esfuerzo físico requerido. A veces puede ocurrir que tener que respirar a través de la sonda sea desagradable para el paciente y es necesario que se acostumbre durante unos minutos antes de realizar la exploración propiamente dicha.

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